Autor: Erick Guzmán Toriz
Editado por: María José Valladares Rivera


Cuando la gente escucha la palabra niño, lo primero que se viene a la mente es algo como: “Son odiosos, hacen mucho ruido, lloran y hacen travesuras”, pero ¡Todos fuimos niños alguna vez! O ¿A caso nunca hiciste travesuras?

Todavía me acuerdo de las que yo hacía; volvía loca a mi abuela cuando rompía los ceniceros y adornos de su casa jugando fútbol, pero era parte de mi entrenamiento para mejorar mi puntería, ella no lo entendía.

Esa misma cara hacía de niño
Esa misma cara hacía de niño

Si tienes hermanos, podrás entender lo que es pelear por que no toquen tus cosas; mi hermana, ¡Ella si es latosa! O sea que era molesta o fastidiosa, (por si no entendías). Nunca se estaba quieta, le agarraba el maquillaje a mi mamá, se ponía la ropa de mi papá, iba a mi cuarto y desordenaba todo, ¡Todo! …Y muchas cosas más, tendría que dedicar un post solo para ella, pero eso será después.

Gracias a mi hermana fue que me llené de paciencia. A los 15 años empecé a trabajar con niños. Todo tipo de chamacos que te puedas imaginar: hiperactivos, molestones, chillones, tranquilos, divertidos. Si te quedaste pensando en; “Qué raro habla”, “¿Qué es eso de latosa y chamaco?”, pues te cuento; soy más mexicano que el chile, nací en México y llevo un año viviendo en Honduras, y el término “chamaco”, es para lo que ustedes entienden, por cipote (en Honduras), mocosos, pibe(en Argentina), o en un término más general, niño.

"Todos esos son chamacos"
“Todos esos son chamacos”

Bueno volviendo al tema, empecé como voluntario en el Club Casablanca Satélite, en verano, la época en la cual los niños salen de vacaciones y los padres buscan de alguien que los cuide. Al principio me costaba un poco; solía tener pánico escénico y la parte donde nos disfrazábamos me era muy difícil, pero poco a poco, por ver a los niños felices, empecé a perder el miedo al ridículo y esto es lo “cool”, porque empiezas a ser un niño de nuevo.

Una de mis representaciones favoritas
Una de mis representaciones favoritas

Para cuidar y entender a un niño, hay que pensar como ellos, hacer el ridículo y sobre todo, tenerles paciencia, reírte y jugar, porque a muchos ya se les olvidó que es eso. Muchos piensan que cuando eres adulto ya no puedes jugar, nos cuesta sonreír. Debemos seguir con el niño que tenemos dentro porque ellos nos enseñan la lección de vida más importante; ¡Ser feliz!

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Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!