Redactado por: Valeria Abularach
Editado por: Diana Hernández


Garabatos, dibujitos e intentos de caligrafía es lo que encontrarían en uno de mis cuadernos. Desde pequeña estaba acostumbrada a estar pintando donde sea y lo que sea; flores por todos lados, corazones, ojos y caras era lo que más tendía a dibujar. Claro, a mis maestras no les gustaba mucho que yo dibujara durante su lectura o clase. Lo que escuchaba todos los días era: ‘Valeria ponga atención’, ‘Valeria guarde eso’. Mis profesores no comprendían que dibujando ponía atención, de alguna manera mi mente se concentraba más y así mismo escuchaba todo lo que se decía en la clase. Es como una adicción, si tengo un lápiz enfrente mío, automáticamente mi reacción es hacer un garabato, rayar o dibujar cualquier cosa. Cada persona tiene una manera diferente en la que logra aprender y poner atención. Dibujar es la mía. Al dibujar, relaciono mis dibujos con lo que estamos aprendiendo en la clase, y cuando regreso a ver mis apuntes y dibujos, recuerdo la información adquirida, por ende, sí presto atención, aunque nadie lo crea.

Al tomar clases de arte en la escuela, me di cuenta que esto era lo que en realidad me gustaba hacer. Mientras mis demás profesores me regañaban por dibujar, mi maestra de arte me motivaba a continuar haciéndolo. Entregaba todas mis tareas y proyectos sabiendo que había hecho mi máximo esfuerzo y disfrutaba hacerlo. Si me ponían a elegir entre estudiar para un examen escrito o pintar mi tarea de arte, la respuesta era obvia; el arte siempre tenía prioridad en mi vida. Cuando llegaba la temporada de elegir clases para el semestre, además de las clases que requería tomar, intentaba meter la mayor cantidad de clases de arte posibles, eran mi receso de las demás asignaciones que en realidad no me llamaban la atención.

Una caja nueva de colores, el olor de la pintura fresca y observar el canva en blanco es el escenario perfecto para pintar lo que salga de las profundidades de mi mente e imaginación. Para mí, el arte es una manera de escapar por un tiempo, es expresar mis pensamientos sin tener que hablarlos o escribirlos. A la medida que iba creciendo, fue cuando descubrí que no solamente me gustaba dibujar, si no que me traía un sentimiento de paz y relajación. Es mi espacio feliz. Me encanta poder sentarme y quedarme sola con mi arte, y poder elegir una buena lista de canciones para escuchar en Spotify mientras trabajo. El dibujo activa cada uno de mis sentidos, me provoca una mente inspirada.

En mi escuela de secundaria, tenía mi lugar preferido donde podía estar sentada por horas dibujando. Habían unas bancas de madera, un caminito de tierra y muchos árboles. Lo interesante de este lugar es que estaba posicionado hacia la vista de Tegucigalpa, podía ver la iglesia de Suyapa a una larga distancia, árboles, edificios y casas; en particular unas que tenían una estructura muy interesante, que por cierto siempre les encontraba nuevos detalles. Me llamaba la atención lo mucho que podía dibujar de un mismo paisaje, con solo cambiar de posición, hacer combinaciones interesantes con los colores o darle mi propio giro creativo a la realidad que tenía enfrente. Esa es una de mis cosas preferidas del arte, que puedo crear lo que yo quiera sin necesidad de limitarme a que se vea similar a la realidad u objetos específicos.

Mi spot favorito para dibujar.

No soy una persona muy expresiva, tiendo a estar callada y de esta manera encontré una alternativa para poder expresarme sin necesidad de palabras o gestos. Lo que empezó siendo garabatos en mi cuaderno se fue transformando a dibujos, pinturas y cuadros. Mi imaginación llegaba a sus límites y mi mente empezaba a crear personajes e historias. Con mi “sketchbook” a mano, las horas se sienten segundos, el tiempo vuela.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!