Redactado por: Magdiel Lagos
Editado por: Ismena Perdomo


Todos en nuestra vida tenemos por dónde empezar. Desde que estoy pequeño mis papás siempre me han enseñado valores y principios que agraden el nombre de Dios. Recuerdo una gran experiencia en mi iglesia, apenas tenía 7 años y mis papás tenían que estar temprano en la congregación para cubrir unas necesidades. En cuanto llegamos resultó que estaban ensayando los músicos de alabanza y adoración, entonces yo me senté a escucharlos y empecé a disfrutar de las canciones que estaban ejecutando, algunas ya me las sabía, entonces yo empecé a cantarlas fuertemente; lo más chistoso fue que me iba acercando más hacia donde se encontraba la banda, para que así ellos escucharán mi voz. Luego pasaron a interpretar la segunda canción y en eso me dijo el Director que tomará un micrófono para que les acompañara a seguir las canciones; con muchos nervios comencé a entonar un cantico llamado “Abre mis ojos”, ese momento lo recuerdo como si fuese ayer, mis emociones se fueron al máximo, ni yo mismo había descubierto que era bueno en eso; son de esos instantes que dices que de la nada suceden las cosas, lo más curioso es que ni en mi mente tenía pensado que ese día iba a iniciar mi carrera en esa área.

Así fue mi reacción la primera vez que cante.

Un poco después del ensayo, seguían apareciendo las sorpresas y fue cuando el líder de música me dijo que era tiempo para que cantara en la reunión de la iglesia; me alegre mucho ese día, pero a la vez me estaba muriendo de los nervios, todos estaban a la expectativa que me tocaría cantar. Para no hacerles larga la historia ese día fue tan agradable que marcó un antes y un después en mi vida.

Desde que ocurrió esa primera vez, amo y disfruto lo que hago.

Después que descubrí esa habilidad, inicie cada semana a ensayar música, principalmente voz y piano, con el maestro Emil Mejía al cual le doy las gracias por cada enseñanza; él no solo se basaba en enseñarme lo técnico, sino que me mostraba el poder ser de ayuda a muchos a través de ese talento. Al principio fue muy duro ya que requería de disciplina, esfuerzo y valentía, así como toda meta por cumplirse.

Ahora que soy parte de la alabanza, después de haber empezado como corista, ejecuto el instrumento más hermoso del mundo, el piano. Es una de mis grandes pasiones poder hacerlo, es más, he crecido espiritual y musicalmente que, ascendí a ser líder del grupo musical.


                   ¡Adorar a Dios a través de la música es lo mejor que me ha pasado!

Hasta hoy puedo decir que sigo descubriendo mis habilidades y estoy luchando por dar lo mejor en todo lo que hago. La semilla que en mí depositaron ha estado reflejando muchos frutos. Doy gracias a Dios porque sigo disfrutando de ese gran arte, como es la música; es más cada lunes estoy enseñando a varios jóvenes a poder descubrir ese enorme talento que tienen.

Todos en la vida siempre tenemos una primera vez ante cualquier situación, por más escondida que tengas esa habilidad, algún día llegara ese momento preciso y podrás descubrir lo que tienes, dudaras, pero lo lograrás. Te dejo este video para que puedas escuchar una canción que grabamos con el equipo de música de la iglesia.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!