Redactado por: Natalia Venegas
Editado por: Idalia Zúniga


Así, sin complicaciones y sin pensarlo mucho, te puedo asegurar que habrá un momento en tu vida en el que vas a querer salir corriendo de tu casa, trabajo o como en mi caso, de la universidad. Vas a sentir que necesitas conocer algo nuevo y experimentar sensaciones que nunca has sentido antes, esto es a lo que yo le llamo “La urgencia de viajar”, así es, es una necesidad que va mucho más allá del deseo.

Así me siento cuando quiero viajar.

Ese instante en el que escuchás el sonido de los motores del avión y sabés que nunca lo vas a olvidar, las luces de seguridad se encienden y el capitán anuncia que ya están listos para despegar, tus pies empiezan a moverse y tus manos están listas para sostenerse del asiento, es este el momento que has estado esperando y por el que te preparaste hace un tiempo.

Nada mejor que detenerte a apreciar un mágico atardecer en el aeropuerto.

Pero, ¿Por qué sentimos esta necesidad? Y ¿Por qué es tan importante viajar? Para mí, viajar es una de las cosas más maravillosas que puede haber en esta vida; te da la oportunidad de conocer personas asombrosas, que tal vez nunca vas a ver de nuevo pero que estuvieron ahí, dispuestos a ayudarte o simplemente pasar un buen rato con vos. Vas a tener la oportunidad de descubrir y experimentar cosas nuevas, que hacen que disfrutemos de la vida de una manera distinta a la que estamos acostumbrados. No quiero decir que uno no disfrute de la vida cuando no está de viaje, o que se tenga que viajar para disfrutar de la vida, pero si es cierto, que cuando uno viaja hace cosas que no suele hacer normalmente y esto es súper emocionante. Vas a probar nuevos sabores y olores, sobre todo en la comida; Disfrutarás de la arquitectura, de paisajes diferentes y caminarás por calles que tal vez nunca hayas imaginado. Esto me sucedió a mi cuando visite el colorido Wynwood Walls, (actualmente uno de mis lugares favoritos, en este mundo.) Tuve la oportunidad de visitar este distrito de arte con mi hermana y mi novio, siendo una de las experiencias más bonitas y divertidas que he vivido; nunca me imaginé que un montón de paredes pintadas tendrían tanto impacto en mí y me dejarían completamente enamorada, no solamente me impresionó el arte, sino la cultura y el ambiente que se percibía en el lugar. Noté que había muchos restaurantes con música latina y un exquisito olor que llenaba todas las calles. También tuve la oportunidad de conocer personas muy amables e interesantes. Definitivamente fue un viaje que jamás olvidaré. Es por esto que insisto, que viajando vas a ser capaz de crear tus propias historias, terminando con una lista de experiencias inolvidables.

Uno de mis murales favoritos en el maravilloso Wywood Walls. Créditos: Luis Abate

Viajar te enseña a mirar más allá, te muestra la realidad y no una simple porción de ella. Esta a veces es dolorosa, y otras veces es magnífica, pero es real. Viajar te enseña a pensar por vos mismo y no en lo que te dicen, crea una manera de ver el mundo a partir de tus propias experiencias. Viajar te enseña que la vida es muy corta y el mundo demasiado grande, que existen varias formas de llegar a un mismo lugar, que la sonrisa es un gesto universal y que lo importante no es el tiempo invertido, sino lo aprendido en el camino.

Finalmente te digo, nunca dejes de viajar; no importa el destino.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!