Redactado por: María Fernanda Tróchez
Editado por: Sonia Thumann


“¡Qué barbaridad! ¡Deberían hacer algo al respecto!” “¿Y si lo hacés vos?” “¡Ah no! Yo no.”

Son incontables las veces que he tenido esta conversación, desde viejos “cincuentones” insultando políticos en Facebook hasta chavos carreta repitiendo todo lo que escuchan, todos forman parte de lo que llamo “los no tan indignados”. Un grupo donde si no murmurás sos conformista pero hacer algo nunca es una opción, después de todo no es asunto tuyo y siempre es más fácil culpar a alguien más. Gracias al rápido crecimiento de este grupo, hoy en día vivimos en una sociedad donde criticar es la norma y actuar es insólito. Sabemos que te importa, pero decirlo al menos cuatro veces al día y publicar cinco párrafos en todas tus redes sociales no solucionará nada.

Así lucen las personas que hablan de paz sin practicarla. (Créditos a geetikagupta).

El mundo necesita un cambio y lo podés ver en los medios, en las calles, en la juventud y en las numerosas quejas que, tristemente, no se vuelven más que eso. Porque todos deseamos un futuro mejor pero nadie quiere luchar por este y esperamos que nuestros problemas sean resueltos por el gobierno o por una divinidad mayor. Porque hablamos y al final del día no hacemos nada (no, hacer memes no cuenta) ya que destruir es más sencillo que construir.

No les voy a mentir, he sido parte de este fenómeno hasta que un maestro me detuvo para darme la ahuevada (así le decimos a humillación en Honduras) de mi vida la cual terminó siendo una lección que recuerdo hasta el sol de hoy.

Era marzo, o sea mes del calor infernal, o sea mes de pegar la cara en la pared porque tu colegio no tiene aire y tu uniforme es sofocante. Estábamos organizando una presentación de baile para un encuentro cultural con colegios de otros países. Todos estábamos hartos de bailar y escuchar Sopa de Caracol dos horas al día (en Honduras Sopa de Caracol es algo así como el himno no oficial, es un tesoro nacional; todos se la saben, todos la cantan y todos la han escuchado si son hondureños de verdad) pero nadie quería decir nada. Yo, queriéndomelas tirar de hembra alfa chancla plateada, le dije al maestro que la presentación me parecía ridícula; él me quedó viendo fijamente, de las miradas que tus maestros te tiran cuando los hacés perder la fé en la humanidad (lo que sucedía muy seguido en mi colegio). Esperé una regañada pero en vez de esto solo se rascó la barba de chivo que tenía y levantó las cejas. “Okay. ¿Tenés una mejor idea?”, claramente no la tenía así que solo crucé los brazos y sacudí la cabeza. “¿Sabés en que podemos mejorar?”, con cada pregunta, mi ego se iba desvaneciendo. Tampoco sabía así que solo me encogí de hombros. “Si no tenés una mejor idea o una forma de ayudar a mejorar, no hablés.” Ya iba pensando en mi funeral porque con una sola frase me mató. Obviamente me iba a rematar, el tipo era abogado y yo solo era una amargada. Segundos después no faltó el silencio incómodo ni los cuchicheos o abucheos de mis compañeros y mucho menos el güirrito (niño pequeño en términos hondureños) emanando AXE mientras dice “OOOOOO”. Con este suceso y otros tropezones a lo largo de mi corta vida, no solo aprendí la diferencia entre querer un cambio y buscar un cambio sino que también hay formas de hacerlo.

Descripción grafica de la realidad golpeándome en ese momento.

En ese momento entendí que indignados sobran cuando activistas faltan. Es tu vida y es tu forma de expresarte pero recordá que al solo denigrar o insultar no estas ayudando a conseguir un cambio. En este caso ser negativo no te dará un positivo. Quedarte de brazos cruzados y esperar que una persona tome acción sobre las injusticias no te hace de ayuda. Luchá por el futuro que vos querés. Si algo está mal, alzá la voz de manera constructiva, no destructiva. Si algo no te gusta, buscá la manera de cambiarlo. Si necesitás una revolución, volvete la revolución.

 


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!