Redactado por: Marielle Vásquez
Editado por: Alejandro Oviedo


A todos nos pasa, en un rincón de nuestras mentes y casi en todos lados: en fiestas, en bares o como en mi caso, en la espantosa clase de Estadística. Recuerdo haber visto esa cara de mi amor platónico y haber sentido un mini infarto emocional. A veces sin conocer esa persona, tenemos esa sensación peculiar de atracción, usualmente conocida como “crush” (o amor platónico). La rutina nunca cambia; nada de conocimiento sobre la persona, mucha ignorancia y un sentimiento de curiosidad profunda por conocerla. Eso sentí ese día y bueno, para no hacerles larga la historia, resultó que yo era el crush de mi crush y lo sé, es una rareza de la naturaleza.

“When” miras a tu crush.

Usualmente empezamos a tener “crushes” (o amores platónicos) en nuestra adolescencia y de allí no paramos de tenerlos. Estas personas sacan a flote nuestra capacidad de hacer los detalles más pequeños e insignificantes, en cosas extraordinarias y hermosas. Nos basta una mirada, un gesto amable, la manera en la que esa persona toca su cabello, o como sonríe para que nos tengan soñando despiertos. En lo personal, me encantan las personas amables y lo pude percibir en aquel alumno de mi clase de Estadística.

Llegué a la conclusión que, sin darnos cuenta, nos imaginamos historias con esa persona en las cuales podríamos pasar años llenos de felicidad mutua; esa persona con quien podríamos reír por horas porque sabemos que nos entiende y comprende nuestros lados menos agradables sin juzgarnos. Una mirada tierna o un gesto amable es suficiente para dejarnos sonriendo un buen rato y si nos hablan, ¡AHH! morimos, revivimos, le contamos a nuestros amigos, morimos de nuevo y revivimos.

“When” te habla tu crush.

Mi experiencia con los amores platónicos me dejó un gran lección y es que cometemos algunos errores que hay que evitar al enamorarnos de un extraño; uno de esos es creer que todas esas cosas maravillosas que pensamos sobre esa persona, es la realidad absoluta sobre ella y quizá sea por lo mucho que nos guste que ignoramos lo más importante del comportamiento humano, ¡TODOS ESTAMOS LOCOS EN EL FONDO! y no solo eso, todos tenemos algo mal en nosotros, aunque sea diminuto pero allí esta, porque todos hemos sido heridos por la vida y lo más triste es que no podemos deducir que hay de malo en alguien por una mirada o una sonrisa.
No me malentiendan, en ningún momento quise decir que no deberíamos de tener amores platónicos,

Así termina mi historia.

¡Al contrario!, nunca paremos de buscarle cara a ese retrato que esta incompleto en nuestras mentes; el rostro de nuestra persona ideal, pero mi consejo es, nunca nos dejemos llevar por lo que promete la apariencia de una persona; recordemos que las apariencias siempre podrían engañarnos, sea para bien o mal.

Al final mi amor platónico me invitó a salir (sí, morí y reviví jaja) y como es de esperarlo, no fue para nada como yo me imaginaba que era él; resulto ser muchísimo mejor.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!