Redactado por: Alejandro Oviedo
Editado por: Marielle Vásquez


Todo comenzó un día martes, hace un poco más de dos años. Mi padre me insistía, “acompañame, te va a gustar”. Yo, la verdad no tenía interés alguno en ir, pero como era una carneada y mi papá me dijo que si iba me pagaría la comida, obviamente fui.
¡Era una chuletota de cerdo con unas tajadas de miedo! y con razón, fueron hechas por un Chef. Yo aún sin entender muy bien pregunté, “¿para qué es esta venta de comida?”, a lo que me contestaron, “es para recaudar fondos para los proyectos de nuestro club Rotaract”. Estaba más perdido todavía, luego me explicaron con lujo de detalle que Rotaract es una división de Rotary International para jóvenes, dirigida a crear líderes por medio del voluntariado y el servicio a la humanidad.

        Mi cara cuando mi padre dijo que me pagaría la comida.

Investigando un poco más me di cuenta que no eran “cuatro gatos”, Rotary es una organización mundial con clubs en todas las ciudades en todos los países del mundo. Pero, yo aún no estaba convencido, igual así fui a las reuniones y actividades que ellos organizaban. La verdad jamás me había sentido tan en confianza con personas que no sean de mi familia, como me siento en Rotaract. Desde que llegué, ellos confiaron en mi así sin conocerme, me asignaron una actividad muy importante en la primera semana que asistí y claro, cuando vi eso ya me puse vivo y manejé la actividad lo mejor que pude.

                                     Yo trabajando en mi primera actividad.

Pasaron los meses y a medida iba asistiendo a las actividades, más me iba gustando el asunto. Recuerdo que una de mis primeras actividades benéficas fue la donación de unos filtros de agua para una escuela de escasos recursos en el municipio de Villa de San Antonio en Comayagua. Para mí era solo un filtro de agua, pero para los niños de la escuela era poder acceder a agua potable durante todo el año.

Entrega de filtros de agua en Villa de San Antonio, Comayagua.

Dos años han pasado y ya soy un socio activo del Club Rotaract “San Migvel de Heredia” (casi lloro cuando me juramentaron como socio), sin duda es de lo mejor que me ha pasado en la vida. Este año ganamos el premio al mejor proyecto con el “Omoa Beach Cleanup” a nivel nacional y distrital (Belice, Guatemala y Honduras).

                                     Rotaracts participantes del “Omoa Beach Cleanup 2017”.

Pero el proyecto que actualmente me tiene más enamorado, es el Centro “Las Flores”, el cual rescata niñas de escasos recursos que fueron víctimas de abuso sexual, con el propósito de reinsertarlas a la sociedad.
Actualmente, el centro está en problemas económicos y corre el peligro de cerrar. Varios clubs Rotaracts de Tegucigalpa, junto a otras organizaciones, estamos esforzándonos por recuperar este centro porque si este cierra, las niñas serían regresadas a sus familias donde corren el riesgo de volver a ser abusadas.

Ya para terminar, los invito a darle una oportunidad a Rotary. No importa la edad que tengás, tu preferencia sexual, raza o religión. Si te gusta ayudar y querés ser una mejor persona, te aseguro que Rotary te va a gustar. Mis compañeros rotaracts son más que mis amigos, son los hermanos que nunca tuve y juntos estamos mejorando el mundo.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!