Redactado por: Miliceth Martínez
Editado por: Sara Gutiérrez


La duda es ese diablito en el hombro que te dice: ¿De verdad creés que sos lo suficientemente bueno? ¿Vas a poder hacerlo? ¿Sos capaz? ¿Tenés el talento? No me mal interpreten la duda no es mala del todo, pero cuando dudás acerca de tus talentos y habilidades puede hacerte una mala jugada. Somos humanos y es normal que eso pase por nuestras cabezas, es más fácil dudar que confiar, es un instinto natural. Así que hoy les voy a contar cómo la duda atacó mi vida por muchos años y yo ni siquiera me daba cuenta.

Dice la leyenda (mi mamá) que cuando tenía nueve meses ya cantaba las canciones de Barney, y es que ella fue mi mejor maestra. Verán en mi ADN corre una historia familiar de cantantes, por ambos lados de mi familia, así que me gané ese talento porque: “Hijo de tigre nace rayado”. Cuando tenía aproximadamente seis años, yo era la telonera oficial de los cumpleaños, no se partía el pastel, sin que yo cantara las dos canciones de mi amplio repertorio: “Mujeres engañadas” de Laura León y “Te quedó grande la yegua” de Alicia Villareal (¡Ay yo sé, qué pena!). Pero bueno mi vida a los seis años era más fácil, porque la vergüenza no tenía un lugar específico en mi cerebro.

               Así de intensas eran mis ganas de cantar cuando tenía seis años.

A medida fui creciendo, por alguna razón me hice más tímida e introvertida al momento de cantar, ya no lo hacía en las reuniones familiares, me enojaba cuando me lo pedían, en fin yo era una rogada. Todo el mundo lo miraba de mala manera, pero solo yo sabía por qué actuaba así y era un comportamiento patrocinado por la bendita duda. Yo de verdad pensaba que no era lo suficientemente buena, y que me faltaba mucho por aprender, simplemente me saboteaba a mí misma; lo irónico era que mi mamá me animaba a participar en concursos, y siempre iba de mala gana, aun así me traía el primer lugar, pero en mi mente era pura chiripa (suerte). Muchas preguntas atacaban mi cabeza y la principal era: ¿De verdad tenés talento? Hasta el día que la duda se desvaneció como la neblina.
Del corazón de mi mamá salió un proyecto muy bonito, que consistía en crear un trío musical en el cual íbamos a estar ella, mi hermana y yo, e íbamos a cantar en eventos para recaudar fondos que ayudarían a fundaciones y eso era algo que me emocionaba mucho. Contáctamos a Ana, una amiga de mi hermana que tenía experiencia musical, para que nos ayudara a montar las canciones y para comenzar, hicimos una prueba en piano para conocer nuestro registro vocal (tipo de voz). Para no hacerles largo el cuento cuando hizo la prueba conmigo, nunca le pudimos dar fin a la escala en el piano, es decir que mi voz andaba allá por las nubes, y cuando por fin llegamos a lo más alto, nos dimos cuenta que mi registro vocal era Mezzosoprano, uno de los más difíciles de encontrar. Yo estaba jeta abierta (boca abierta) y no lo podía creer.

                                        Tuve la increíble oportunidad de grabar una canción.

Por eso mi consejo es: la vida es demasiado corta para no arriesgarte a descubrir de lo que sos capaz, no dejés que las preguntas te invadan la cabeza, ni que el miedo te consuma. Aventáte a explorar tus dones y talentos, porque puede ser que te llevés una gran sorpresa. Te lo digo yo que pasé por ese desierto, vale la pena aventurarte en la vida. Así que ponele “masking tape” en la boca a ese diablito, para que se calle de una vez por todas.

                                                                        ¡Silencio!

Si querés escucharme cantar, para ver si no te mentí dale click aquí, y si necesitás ayuda para descubrir el talento oculto que tenés, te dejo este video que me pareció súper interesante.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!