Redactado por: Valeria Rico
Editado por: Melissa Handal


Todos en esta vida tenemos pasiones ocultas, esas que por miedo a que nos juzguen no las decimos. En mi caso, es actuar, si, a mí me gusta actuar, yo que soy la persona más tímida que podés conocer.

No sé desde cuando siento amor por esto del drama, solo me acuerdo que un día cuando tenía como cuatro años, pasé por la tele, estaba una novela y dije en mi mente: “Cuando sea grande quiero estar ahí.” Crecí y nunca le dije nada a nadie y cada día sufría por querer decirle a alguien lo que yo quería, me atormentaba todas las noches por no tener el valor de entrar al cuarto de mis papás y decirles lo que realmente deseaba.

Todo esto cambió cuando una persona se me acercó y me dijo al oído: “Dios dice que tenés mucho talento no te escondás.” Son de esos momentos en los que te quedás helado y caes en cuenta de que Dios escucha cada una de las oraciones que le decís, luego de eso, en la noche entré al cuarto de mi mamá y adiviná que… Tampoco le pude decir y así estuve un par de noches, hasta que no sé como pero le dije a mi mami que yo quería actuar, me acuerdo que ella solo me miró y me dijo: “Si eso es lo que en verdad querés te vamos a apoyar en todo lo que podamos.”

                                               Cada uno de estos diálogos me enseñó la magia del teatro.

Cuando tenía 15 años hice pruebas para entrar a una escuela de teatro y cuando me dijeron que había entrado solo sentí que al fondo sonaba “We are the champions”, tuve mi primera obra que se trataba de una comedia infantil y no sé si la obra la disfrutaban más los niños o yo. Como ya estaba metida en el rollo, decidí ingresar al grupo de teatro del colegio (Escuela Gran Comisión); de varias obras la que más recuerdo fue la del Día de Las Madres, me tocó hacer de viejita y cuando ya estaba vestida tuve que ir a buscar unas cosas fuera del auditorio, cuando ya venía de regreso me detuvo una señora y me preguntó: “¿En qué grado esta su niño?” no le podía romper las ilusiones, entonces le contesté que lo tenía en tercero. Cuando me vio en la obra me imagino que le dieron ganas de tirarme una silla pero que se puede hacer (perdón dulce señora).

Solo imagine a la señora así afuera del auditorio.

Cuando entré a la universidad me tuve que retirar de las clases de teatro, pero como no puedo estar sin el drama en mi vida (si no me creés le podés preguntar a mis amigos), estoy a punto de volver a las clases y recargar las pilas para prepararme en mis pruebas del CEA (Centro de Educación Artística, Televisa) a propósito tuve la oportunidad de visitar el CEA en 2015 y cuando llegué mi mente dijo: “Qué bonito es lo bonito.”

En este viaje también pude conocer a Aracely Arámbula, una de mis mayores inspiraciones en la actuación.

Si me pagaran por las veces en que me han dicho: “De actuar te vas a morir de hambre” lo más probable es que ya estaría en México con acciones en Televisa, pero como solo me dejan el comentario no les hago caso. Siempre habrá personas que te harán dudar sobre lo que querés, pero debés estar seguro que tu pasión es más fuerte que el miedo al fracaso.

Que todos al ver tu talento queden así.

Como te dije al principio todos tenemos pasiones y sea cuál sea la tuya no dejés que el tiempo pase y esta se apague, atrevéte y sé feliz, que no te importe si la gente piensa que estás loco, vos solo disfrutá lo que te gusta como yo disfruto cada vez que estoy sobre las tablas.

Por eso entre ser o no ser yo soy feliz haciendo drama, ¡Hasta la próxima!


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!