Redactado por: Alejandra Martínez Gamero
Editado por: Erick Escoto


Desde chiquita he tenido un gran interés en todo lo que está relacionado con el arte, me gustaba pintar, dibujar, hacer manualidades y provocar un desastre en general. Aunque yo consideraba todo lo que hacía como una obra maestra, mi mamá seguramente lo veía como una travesura más que limpiar.
Hablando de travesuras, mi favorita es una que hice a los 5 años, influenciada por “Art attack” me fui calladita a la impresora y agarré varias páginas blancas que luego empecé a romper en pedazos pequeños. Después, tomé un resistol blanco que encontré y pegué todos los papelitos en la pared del comedor. Yo, orgullosa de mi trabajo, le dije a mi mamá que le tenía un regalo, obviamente, cuando ella llegó, le dio un patatús al ver la sorpresa que le tenía (en Honduras patatús es como un susto extremo).

La reacción de mi mamá.

Pero no todo fue malo, un tiempo después cuando mis papás vieron el amor que yo le tenía al arte, me dieron permiso de pintar mi cuarto como yo quería. Decidí decorarlo como el fondo del mar, porque siempre me ha encantado el océano, así que salimos a comprar pintura azul y muchos pasteles secos. En las paredes pintamos algas, conchas, tortugas, peces y hasta un tiburón. Lo malo es que no me duró mucho, porque a los pocos años me mudé de casa y otra niña suertuda se adueñó de mi habitación.

Algo así se miraban las paredes de mi cuarto.

Pasaron los años y mi deseo de convertirme en artista crecía, así que una amiga de mi mamá (a la que quiero como si fuera mi tía) nos habló sobre un curso de pintura que daban en la Escuela Nacional de Bellas Artes y sin pensarlo dos veces, nos matriculamos mi mamá, mis hermanas y yo. Durante 3 años –aproximadamente- asistí todos los viernes por la tarde a clase de pintura con el artista hondureño José Francisco Reyes (donde sea que esté, gracias, especialmente por tenerme paciencia).


Al principio lo sentí algo tedioso porque yo, inocentemente, creía que me iban a dar un pincel desde el inicio del curso, pero en realidad los primeros 3 meses se trataban de llenar cartulinas enteras con rayas y círculos. Yo pensaba: “Fijo ni es necesario hacer esto para poder pintar” pero creeme que gracias a esas 20 mil cartulinas que llené, aprendí a trabajar de forma paciente y ordenada en cada proyecto.

Lápiz de color (2011)

Para el final del curso, ya había aprendido a dominar varias técnicas como: grafito, carboncillo, pastel seco, pastel graso, acrílico y óleo. Así que, aproveché la situación y empecé a trabajar por encargos, para ganar dinero haciendo algo que disfruto y en lo que soy buena. Tampoco tenía una lista entera de personas que querían un cuadro, pero sí uno que otro familiar y conocido. Desafortunadamente, la carga de tareas en la escuela se hizo más grande, me gradué, comencé la universidad, me metí a una carrera que me encanta pero que consume el 100% de mi tiempo y así fue como este pequeño negocio desapareció por completo, pero todavía tengo la esperanza de revivirlo.

Óleo sobre lienzo (2012)

Para no alargar más la historia, solo te quiero decir que el arte se volvió mi pasión más grande, porque me enseñó a encontrar la belleza en todo lo que me rodea, aprendí que la paciencia y el esfuerzo son la clave para llegar al éxito, que las cosas no siempre van a salir bien a la primera, sino que muchas veces es necesario repetir el mismo proceso una y otra vez hasta lograr perfeccionarlo y por último, que ningún talento es propio, sino que son regalos que Dios nos ha dado.

Óleo sobre lienzo (2013)

Te dejo un video de mi técnica favorita:


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!