Redactado por: Gabriela Amador
Editado por: Isaac Ortíz


Hace unos días me levante temprano para ir a la universidad; me bañe, me cambie, desayune y me dirigí hacia a la misma. El día iba transcurriendo bastante bien, fui a todas mis clases, traté de poner atención lo más que pude, estuve con mis amigos un rato y al final del día, me encontré con una vieja amiga y me dio mucho gusto volver a verla, ya que tenía bastante tiempo sin saber nada de ella. Nos quedamos un rato hablando y de repente me pregunto: “¿Has engordado, verdad?, antes estabas más delgada, deberías de ponerte a dieta”.

Mi reacción cuando me dicen que debo de ponerme a dieta.

Mi primer pensamiento fue: “¿Estás hablando en serio? ¿Ponerme a dieta yo? ¿No te has visto vos como estas?”, me dio risa y cólera al mismo tiempo; no podía creer que alguien me haya dicho eso, pero decidí no ponerle atención y me fui a comer con mis papás. Durante la cena, recordé lo que mi amiga me dijo y me pregunté: “¿Será cierto lo que me dijo Ana? ¿Estoy más gorda? ¿Debería de ponerme a dieta?” y fue cuando me dije a mi misma: “El lunes empiezo la dieta”.

Al día siguiente, le comenté lo que había pasado a mi mejor amiga y ella me recomendó a una buena nutricionista –- al final resultó que no era buena— y me convenció de visitarla. Ese mismo día mi mamá me acompañó a la clínica y la doctora me dio un menú no tan difícil de seguir—según ella—y su recomendación de 30 minutos de ejercicio no sonaba tan difícil, pero se lo dijo a la persona menos atlética del mundo –-si no me crees pregúntale a mi maestra de Educación Física de la escuela, #MissYolani—. Al salir del consultorio, fuimos al supermercado a comprar verduras, carnes magras, barras energizantes y productos “light”, ya saben todo tipo de cosas que saben prácticamente a cartón y agua.

Y así fue transcurriendo mi semana:
Día 1: Una hamburguesa de pollo pequeña, una porción de papas pequeñas y agua. Está bien, no es difícil, yo puedo con esto.

Así fue como me sentí a las dos horas de comenzar la dieta.

Día 3: Ensalada griega y agua. Me siento bien, se está complicando pero yo puedo.
Día 5: Estoy comenzando a odiar la ensalada. Me levanto en medio de la noche con hambre.
Día 7: Una compañera compró “chuchi catracho” y la odio, pero pude resistir y no rompí la dieta.
Día 30: Fui donde la nutricionista otra vez y para mí sorpresa me dijo que solo adelgacé 200 gramos.

Yo después de cinco días de comer solo ensalada.

¿Cómo es eso posible?¿Todas esas ensaladas horribles y los miles de litros de agua para nada? y para el colmo, la doctora solo decía: “El cuerpo es como un carro, si no le das mantenimiento, se arruina”, sinceramente no logro terminar de comprender eso. Para no hacer larga la historia, al final termine con 6 libras más de las que ya tenía cuando comencé. Yo solo quiero comer lo que más me gusta sin engordar, ¿Es mucho pedir?, porque sinceramente una zanahoria o un pedazo de apio, jamás me va a dar la misma felicidad, que me dan tal vez unos tacos o unas papas fritas.

Esa soy yo después de comer saludable.

Todas las mujeres conocemos ese sentimiento y satisfacción cuando nos dicen: “Estas más delgada”, hasta dan ganas de seguir con la dieta y hacer más ejercicio, ¿O no chavas?; no importa si somos delgadas o gordas, siempre queremos ser más delgadas de lo que ya somos y nos pasamos la vida haciendo dietas horribles, para tener el cuerpo que deseamos. Pero como no querer hacer dieta, cuando nos venden esa imagen de “mujer perfecta” o del “cuerpo ideal” que toda mujer quiere o debe tener para alcanzar el éxito –así es como nos lo venden—; están por todas partes: en la televisión, revistas, publicidad, medios de comunicación. Es poco realista e injusto esperar que todas las mujeres luzcamos como estas imágenes que vemos a diario, ni aunque compremos esas maquinas que vemos en la tele –televisión—, que teóricamente cada día son mejores y los resultados son espectaculares y en poco tiempo; o sigamos páginas en internet que nos prometen las mejores dietas de moda, con los mejores “Tips” para conseguir una figura de a 10 –el cuerpo perfecto—.

¿Con cuál pieza te sentís más identificado?

Para ser sincera, no entiendo cómo alguien puede tener tanta fuerza de voluntad, para no comer algo que le gusta o las personas que pasan horas y horas sin comer y no les da hambre; siendo honesta, creo que yo sería todo lo contrario a ellas. Para mí es una cruel tortura no comer todo lo que a mí me gusta, solo por querer “fit in” en la sociedad y seguir con ese tonto prototipo de cuerpo perfecto; la preocupación es tanta que se convierte en una obsesión que puede llevar a enfermedades psicológicas o poner en peligro la salud física y mental de una persona.

Mi pregunta es: ¿Existe el cuerpo ideal?, la respuesta es: “NO existe”; nadie te va a decir como deberías verte físicamente, tampoco existen reglas que debamos cumplir para que nuestro cuerpo sea categorizado como “perfecto”. La perfección es subjetiva, cada persona tiene su propia versión, sobre como debería de verse, y no por eso debería ser un estándar para los demás; es decir, lo que es bello para mí, no necesariamente lo es para vos.
Recuerda que… Las dietas que están de moda no funcionan y que el ejercicio debería ser un estilo de vida, no castigo –así es como yo lo veo—. Tampoco te dejes influenciar por los medios de comunicación, opinión de los demás o simplemente por los estereotipos que establece la sociedad.

Así que chavas –chavos también— la próxima vez que se sientan culpables por haberse comido esa hamburguesa o esos dos pedazos extras de pizza, o cuando comparés tu cuerpo con el de otra persona que viste en la calle, recuerda que el cuerpo perfecto no existe y que sos hermosa -hermoso- sin importar como te veas físicamente, eso no define tu valor como persona. Acéptate como sos y por lo que vales; y a las demás personas por lo que son, no por como lucen.
En conclusión, no estoy más a dieta, pero no te asustes si un día de estos me ves comiendo una ensalada o tomando un jugo “Detox”.


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.
La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!