Redactado por: Helen Chávez
Editado por: Ana Polanco


 

 

Imagínate que estás parado en el lugar de tus sueños, el aire está fresco hay varias personas caminando al alrededor. De repente, ves una banca y te vas a sentar, te quedas allí por una hora apreciando el paisaje y antes de irte le das gracias a Dios por darte la oportunidad de conocer ese lugar con el que tanto soñabas. Tengo 18 años y sueño con conocer el mundo. Mi maleta y mi cámara están listas para partir en cualquier momento, y cumplir mi sueño de ser mochilera. Viajar para mí es un placer de la vida y hay que disfrutarlo. Gracias a mis padres, he tenido la dicha de conocer varios lugares y no podría estar más agradecida con ellos.  ˝Invertí en viajar, que es invertir en vivir. ˝ Esta frase se ha quedado conmigo desde ya hace algunos años. El autor es Cristian Cambronero, quien escribió un artículo llamado “Carta a mí mismo cuando tenía 20 años.” Este te deja sin palabras y probablemente cuando termines de leerlo te preguntaras “¿Qué estoy haciendo con mi vida?” Debido a este artículo nació mi pasión por viajar.

Esta era mi cara al terminar de leer el artículo.

 

Otra de las cosas que más amo aparte de viajar es leer, el blog Alanxporelmundo tiene bastantes artículos sobre viajes (te lo recomiendo a mi gusto bastante). Siempre que leo uno de sus artículos me encuentro diciendo “Bueno Helen, agreguemos este país a la lista de lugares que quiero conocer”.  Yo personalmente pienso que cuando viajas te educas a ti mismo. Te enseñas un poco de economía, historia, geografía y cultura.

Hace dos meses tuve la oportunidad de conocer tres países (Italia, España y Francia) que no pensé conocer en un futuro cercano y como sabemos, los viajes tienen anécdotas y éste es un pedacito de la mía. La primera parada era Roma. Me enamoré de Italia, especialmente de su gastronomía. Quería comer todos los tipos de espaguetis que había en los menús, quería quedarme sentada en el Coliseo y admirar todo lo que los romanos construyeron. Me quería quedar viviendo en Venecia, para poder tomar muchas fotos de la cuidad que se robó mi corazón. La siguiente parada era Francia, desde que llegamos nos pasó de todo. No podíamos salir del aeropuerto, así que pedimos indicaciones a un oficial que, al parecer, tampoco sabía cómo salir porque nos mandó a un lado incorrecto. Para no hacerles la historia tan larga, nosotros estábamos en el lado incorrecto del metro entonces mi papá y mi hermana fueron a pedir más indicaciones. Mi mamá, mi hermano y yo nos quedamos esperando y sin darnos cuenta las puertas del metro se cerraron y no podíamos salir. Estuvimos una hora encerrados, hasta que por fin el guardia llegó a ayudarnos. Al siguiente día, nos estafaron comprando los boletos del metro. En París es muy común que las personas se hagan pasar por asistentes de metro, por eso no dejes que nadie te ayude. Para colmo nuestro hotel tuvo un incendio en la noche, así que tuvimos que esperar una hora para entrar.

 

Aquí es cuando estábamos en París separados por las puertas.

 

Esta mi familia.

Después, nos fuimos a Barcelona. Mi hermano estaba más que feliz ya que conocimos el Camp Nou y mi hermana por el Santiago Bernabéu en Madrid. Los dos son de diferentes equipos, entonces cuando el Barça y el Madrid se enfrentan me toca oírlos pelear. Para terminar nuestro viaje, comimos en el restaurante más antiguo del mundo que es el Restaurante Botín. Si te encuentras en Madrid te recomiendo que vayas, aunque es un poco caro, pero se come delicioso y los postres son lo mejor de todo. A pesar de todo esto, fue un buen viaje y amé cada instante.  Lo que más me gusto fue la comida siendo mi favorita la italiana. Cuando se viaja uno nunca come mal, pero como hondureña me hicieron mucha falta las baleadas para el desayuno (hasta ya me dieron ganas de una). Si tuviera que decir algo que no me gustó, en definitiva, fue el jetlag (término utilizado para referirse al cambio de horario) tardé tres días en acostumbrarme al cambio. Cuando nos parábamos a comer los primeros días, me dormía un rato mientras traían la comida.

Este es el famoso Restaurante Sobrino de Botín.

Para muchos éstas serían malas experiencias, pero mi familia son historias que contar. No hay tal cosa como malas experiencias, son lecciones, historias y algo que con el paso de los años te dará risa. Hay una frase de un libro (Ciudades de Papeles de John Green) que dice “Estoy enamorada de ciudades en las que nunca estado y de personas que nunca he conocido” No es tarde para conocer tu lugar favorito, déjate de excusas y si quieres conocer el mundo sali ahora, no te tardes. Viaja, que no se quede como un sueño.

 

 


 

 

Nota de la Directora EditorialEs importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.

La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!