Redactado por: Edgardo García
Editado por: Diego Cerrato

Cuando estás en el colegio no surgen muchas preguntas acerca de la vida, quizás porque pasaba demasiado tiempo divirtiéndome con mis amigos quienes hasta el día de hoy los considero mis hermanos. Viajábamos a muchos lugares jugando baloncesto, tratando de mantener o romper records gracias a genialidad de nuestro entrenador (gracias Nato) a eso se le suma la pasión que todos aportábamos fuera y dentro de la duela, pasábamos mucho tiempo juntos de hecho estábamos en el mismo colegio. Definitivamente hasta esa etapa de mi vida no surgieron pensamientos acerca del sentido de la vida, preguntas existencialistas o qué pasaría si por alguna extraña razón no volvería a ver a mis amigos.

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Moises, Amet, David, Erick, Óscar, Edgardo (yo) Toni, Fredy, Luis y Fharen.

Reconozco que a varios de ellos no los veo hace tiempo hace mucho tiempo, tal vez por la universidad, trabajo, tiempo, etc. A otros simplemente nunca los volví a ver. Recuerdo inolvidablemente que en la navidad del 2011 recibí una llamada a plena madrugada diciendo que Luis y Fharen habían muerto. Imagínense, yo apenas con 15 años sentí que el mundo se me venía abajo, no recuerdo nada de lo que pasó esa noche, ni siquiera entendí muy bien lo que les había sucedido, solamente rogaba que a la mañana siguiente todo fuese un mal entendido y que ellos estaban bien.

No recuerdo en que momento subí al carro con todos mis hermanos, ahí dentro, mi entrenador conducía, y nos dirigíamos a Nacaome, porque ahí había sucedido el accidente y ahí seria su velatorio. Emprendimos el viaje más triste y largo de nuestras vidas, es indescriptible la incomodidad, el silencio y dolor que nos acobijaba.
Pasamos por donde sucedió el accidente y a decir verdad, no parecía digno de cobrar vidas. Inmediatamente surgieron más dudas, pero llegue a una conclusión y era Dios, solamente él sabe porque se los llevó y ahí ya no puedo entrar en discusión.
A unos diez minutos adelante estaba Nacaome, con un calor infernal, me imagino que muchos saben a lo que me refiero (Nacaome es uno de los lugares más calientes de Honduras) pero aun así pasó desapercibido, en el fondo de aquel pueblo toda la población se concentraba en una casa, ahí se llevaba a cabo el velorio de mis grandes amigos.

Entramos a la casa, y me propuse no verlos en sus ataúdes ya que quería mantener todos los recuerdos que habíamos compartido juntos e hice todo lo contrario, me asomé y los vi, pero que idiota que fui. Salimos de la casa y nos sentamos en el frente de la casa, y creo que no pudimos tomar una mejor decisión, entendimos que preferimos recordar todas aquellas locas historias que habíamos vivido, por ejemplo la vez que el equipo de un colegio nos salió persiguiendo solamente porque Fharen dejó en ridículo a uno de ellos mientras jugábamos.

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Fharen era un crack quebrando tobillos.

Así que nos mantuvimos al margen, pasaron las horas y decidimos irnos, nos acercamos donde estaban Luis y Fharen y nos despedimos como si nos encontraríamos, no sé cuándo, ni dónde, pero lo volveremos a hacer.
En vísperas navideñas se producen tantos accidentes vehiculares, leí por ahí que aumentan hasta en un 30%, desde ese momento he comenzado a madurar, nunca imaginé que el dolor me sacudiría tan temprano y que me ayudaría a tomar mejores decisiones en mi vida, también a agradecer los hermanos que tengo. Fharen apenas tenía 17 años y Luis iba conocer los 14 al día siguiente de su partida. Ahora solamente me queda agradecer, esperando que cuando esté viejo el Alzheimer devore toda mi memoria, excepto esos momentos que he vivido con mis hermanos. Por eso en cada juego, después de anotar una canasta, golpeo mi pecho y señalo hacia el cielo como gesto de que siempre los recuerdo y que mucho de lo que soy hoy se los debo a ellos.
Los quiero hermanos.

ppppp
Este fue nuestro primer torneo sin ellos, recuerdo que todos dedicamos ese triunfo a Luis y Fharen.

 


Nota de la Directora Editorial: Es importante hacerte saber que la mayoría de los artículos son redactados por los estudiantes que cursan la materia de “Redacción para medios”, por lo que encontrarás muy posiblemente en su composición, errores de todo tipo.

La exposición de dichos errores es parte también de la experiencia de los muchachos, por lo que de antemano, te pido los dispensés; en su momento serán corregidos por tu servidora como parte de su evaluación. ¡Muchas gracias por leer!